Carta de Julio Ortega Fraile a Mercedes Milá

Mercedes Milá, hablas porque tienes boca
Mercedes Milá, he dejado pasar bastante tiempo desde tus declaraciones para escribir esto, y ha sido principalmente porque no lo considero un asunto de gran importancia. No los niños, sino tú. Sin embargo, admito que dentro de mí permanecía una suerte de desasosiego que sólo desparecerá cuando estas palabras aparezcan publicadas y tal vez, así lo deseo, incluso lleguen a ti. Que te hagan reflexionar o retractarte es algo que ya no espero. La soberbia hace callo en las conciencias y limita su movilidad.
No te voy a juzgar como periodista, a unos gustarás y a otros no. Ni tan siquiera pretendo intentarlo como persona porque no me erijo, al igual que tú, en juez de conductas (no violentas), pero sí haré, como en esos programas que tanto te gustan (y acaso los únicos que te restan), uso de mi derecho a réplica como aludido.
Tu reflexión fue algo así: “Si los animalistas se preocupasen tanto por los niños como por los animales, no habría hambre en el mundo”. No sé si estaba escrita en el guión y te viste obligada a decirla, ignoro si se te ocurrió de pronto y la soltaste, desconozco si a falta de otras aptitudes necesitas de esos titulares para ser noticia. No lo sé y me da lo mismo, pero en un caso u otro creo que por rebeldía, inteligencia o dignidad, no pronunciarla te hubiese evitado quedar identificada con el empleo de la mentira en su vertiente más rastrera.
¿Qué sabes tú, realmente, acerca de cuáles son las preocupaciones de los animalistas?, ¿acaso estar durante tanto tiempo al otro lado de las cámaras en eseShow de Truman cutre y alienante, te ha dotado de una percepción especial para bucear en la mente de las personas?
¿Quieres conocer lo que contribuiría a que hubiese menos hambre en el mundo?: dejar de utilizar la televisión como instrumento para vender la imbecilidad alienante maquillada de experimento sociológico. Mercedes, no eres más que un títere al servicio de las empresas que contratan publicidad según los índices de audiencia, y no es una crítica, que eres muy libre de ganarte la vida de tal modo, pero por favor, no juegues a psiquiatra ni a solidaria, no al menos empleando la falacia como arma contra los que no te preguntan qué haces tú no ya por los niños, sino por cualquier otra criatura más allá de ti misma.
No necesitas fama, tampoco te hace falta dinero, por tener hasta te quedará en herencia el Título de Condesa de Montseny. ¿De verdad necesitas caer en la estupidez y en la falacia echando mano de un argumento equiparable en necedad y ruindad al de que los toros no sufren, tan utilizado por los mismos que usan el que hemos escuchado de tu boca? Niños, mujeres, ancianos, víctimas de las guerras, de las hambrunas.. No olvides que para nosotros todos son animales, sólo varía la especie. Mercedes, estamos más que acostumbrados a personajes como tú y a su patética cruzada de convertir en basura nuestras reivindicaciones. Ni risa nos provocáis ya, sino indiferencia. Por más que en este caso haya hecho una excepción al responderte aunque tus estupideces sigan trayéndome sin cuidado. Tus estupideces, no los niños.
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